Ir lento es el camino más rápido

Siempre he aprendido rápido. Excepto por el habla, no dije una sola palabra hasta cumplir los 2 años. Quise tomarme mi tiempo.

Desde entonces, aprender fácil me pareció una ventaja competitiva. Hasta que dejó de serlo.

Creo que soy la viva imagen de una generación obsesionada con las transformaciones rápidas y los milagros financieros.

Somos la generación de la impaciencia y la eterna búsqueda.

Cuando tenía 14 años, soñaba con tener 24 y ser independiente. Cuando cumplí 24, me hubiera gustado volver al pasado y vivir de manera más consciente mi adolescencia.

Ser impaciente nos puede enloquecer.

Cuando comencé a ganar seis cifras al año, me di cuenta de que estaba viviendo como si tuviera 14 años otra vez. Nada parecía suficiente.

Había momentos de lucidez en los que entendía lo afortunada que era por tener un salario tan bueno trabajando pocas horas al día, pero la gratitud no duraba mucho. Seguía queriendo más. Avanzar más rápido hacia un estado superior.

Nos obsesionamos tanto con la velocidad a veces, y el hambre de conseguir resultados rápidos, que nuestra vida pierde significado. Nos perdemos del viaje por imaginar cómo será el destino.

Pero, ¿qué es una vida consciente, si no la oportunidad de hacer las cosas bien?

Estamos confundiendo la productividad con el atropello, y la libertad financiera con tener grandes sumas de dinero. Eso no es libertad.

El dinero es un buen compañero de viaje, pero un día te das cuenta de que se puede tener los bolsillos llenos y aun así no entender qué haces aquí, en el mundo.

Entonces, opino que lo hemos entendido todo mal. Lo que buscamos es independencia financiera y libertad personal, porque no es el dinero lo que puede hacerte libre, sino lo que decides hacer con él.

Eres tú quien te libera de ti mismo.

No existe tal cosa como la libertad financiera si no te alegra el alma lo que haces. No lo que ganas: lo que haces.

Antes de alcanzar la independencia financiera, encuentra algo que te apasione de corazón. Hazlo tu himno de libertad.

El mundo de hoy está lleno de métodos, inversiones, acciones, criptomonedas, comercio electrónico… Tal vez no me creas si te digo que es imposible tener éxito en cualquier de esas cosas si no te despierta entusiasmo.

El entusiasmo hará que sigas adelante cuando no veas resultados a corto plazo. Y bueno, nuestra generación es bastante cortoplacista, así que desarrollar la capacidad de mantenernos motivados cuando la recompensa no es inmediata es muy importante para tener una vida mejor.

La idea de que estamos en una carrera constante para hacer que las cosas pasen es, en realidad, un miedo terrible a la muerte. Y más que a la muerte, a la vida que estamos teniendo. Pero si disfrutas el camino, si te gusta la ruta que elegiste, no importará que sea un tren lento.

Harás el viaje con intención, sin prisa.