La unidad al servicio de la transformación

No he escuchado a nadie que se oponga públicamente a la unidad de organizaciones, colectivos y activistas como medio para transformar la sociedad. Seguro que los hay, pero todavía no los he conocido. Es difícil oponerse a iniciativas unitarias cuando está demostrado que los grandes cambios surgen de una amplia alianza de la mayoría de los sectores sociales. Creo que tenemos que renunciar a la idea de que una organización mesiánica venga a rescatarnos, porque la crisis sólo la superaremos entre todas y todos (aunque parezca un tópico). Por ello, es necesaria una nueva mayoría social, concienciada y activa de la que surja un consenso sobre puntos importantes, un programa político básico, para luego llevarlo a la práctica.

Los hay quienes plantean que la unidad se debe dar en listas electorales ciudadanas. Desde luego es un medio más a través del cual conseguir una alternativa de poder basada en la soberanía popular. Sin embargo, para que sea efectiva, deben darse determinadas condiciones.

Muchos deseamos un cambio de sistema en el que las personas sean el centro de las políticas. En el caso de Collado Villalba observamos como el Ayuntamiento está al servicio del pago de la deuda bancaria y las grandes empresas con las que se mantienen contratos millonarios. Exigimos que la política local vire radicalmente y no es suficiente con conseguir mayoría en el Pleno municipal. Por desgracia queda crisis para rato. Las formaciones que representen a las y los vecinos en el Consistorio tras las elecciones del próximo año se enfrentarán a retos muy importantes que necesitarán de un gran consenso. Si aspiramos a un nuevo modelo de ciudad, organizaciones políticas y ciudadanas, movimientos sociales… deben actuar en sintonía. Por ello es tan importante llegar a ese programa político básico que he citado anteriormente, se trata de un sustrato indispensable para que germine la unidad.

El mundo de la política y el activismo está lleno de susceptibilidades. No es un problema de la política, más bien es de la personalidad humana. Se invierte mucho esfuerzo de forma desinteresada para lograr avances sociales y en el trabajo del día a día surgen tensiones. Cuando nos enfrentamos a procesos unitarios tenemos que mirar a los demás sabiendo abrir la mente a nuevas propuestas. Además, tenemos que cargarnos con grandes dosis de generosidad, paciencia y compresión. Generosidad para saber asumir aquellos puntos que son buenos para todas y todos independientemente de como afecten a intereses particulares. Paciencia para sobrellevar los inconvenientes de procesos en los que convergen multitud de posturas diferentes mientras se encuentran puntos comunes. Y comprensión para saber analizar las propuestas que se platean apartando nuestros prejuicios.

Tendremos gran parte del camino recorrido si nos enfrentamos a procesos unitarios basados en grandes consensos, con un programa político básico, de forma sincera, abandonando sectarismos, con generosidad, paciencia y comprensión. Este pequeño resumen no es tan fácil como parece pero solo necesita de un poco de esfuerzo adicional por parte de todas y todos.

 

 

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Volviendo con los límites

Hace poco escribí sobre los límites. Son esas líneas imaginarias que objetivamente no podemos traspasar. Sé a ciencia cierta que no puedo volar a día de hoy por mis propios medios. Si me empeño saltaré al vacío, planearé, me suspenderé en el aire con ayuda de algún artilugio, pero no volaré. De igual forma tampoco puedo correr los 100 metros en 9,58 segundos. Sin embargo no me pondré limitaciones.

Si sientes un anhelo no te reprimas. Solemos pensar en lo inmediato, en lo que tenemos al alcance de la mano, olvidando lo que se puede conseguir con un poco de esfuerzo. No ponerse limitaciones no quiere decir ser un alocado que imagina que todo lo puede. Seamos realistas pero dejemos un espacio a nuestros sueños, muchas veces están a nuestro lado. Simplemente tenemos que levantarnos a cogerlos. Algo sobre esto nos puede enseñar Urko Carmona.

 

El ejemplo de la fragata Mercedes

En 1804 la fragata Nuestra Señora de las Mercedes fue alcanzada por los proyectiles de la Armada británica, lo que la condujo a las profundidades marinas junto a su cargamento de monedas de oro, plata y otros objetos de valor. En 2007 la empresa Odyssey Marine Exploration recuperó el tesoro de la Mercedes. Nada importó que se tratará de la tumba de más de 200 marineros y mucho menos el gran valor histórico de los restos, esta compañía ansiaba únicamente recoger las mercancías susceptibles de ser vendidas. De esta forma, se arrasó con lo que hubiera sido una importante fuente de conocimiento sobre nuestro pasado.

Recientemente, pude contemplar los restos del navío a pesar de que en octubre se cumplan 210 años de su hundimiento y de la rapiña de las empresas buscadoras de tesoros. Ahora está al alcance de todos y gratis en el Museo Arqueológico NacionalPero evitar que estos bienes cayeran en colecciones privadas, convirtiendo la historia en un negocio, no ha sido fácil. Ha hecho falta el esfuerzo de muchas y muchos para que el interés común se mantenga por encima del de unos pocos. Izquierda Unida y nuestra vecina y diputada  Ascensión Heras Ladera también pusieron toda la carne en el asador. No se me escapa que los tesoros procedían del expolio al que se sometió al nuevo continente. Queda la asignatura pendiente de compensar a los pueblos latinoamericanos por el saqueo que sufrieron a manos de los colonizadores que actuaban a las órdenes de los imperios europeos. Sin embargo, no se puede negar que la recuperación del tesoro de la fragata Mercedes ha supuesto un gran éxito, evitando que terminara diseminado en colecciones privadas exclusivamente al alcance de algunos privilegiados.

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Restos del tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes

Restos del tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes

Las posibilidades de la acción política son enormes. Van más allá de los titulares que encontramos en las portadas de los periódicos y de las grandes movilizaciones. Recuperar este tesoro es un ejemplo. A pesar de que no ser un tema mediático demuestra que el poder de la gente puede transformar el mundo.

Esta cuestión ha sido motivo de un largo debate político que se instaló mayoritariamente en el Congreso de los Diputados. Muchas organizaciones y grupos políticos han actuado, consiguiendo finalmente la recuperación de los restos de la Mercedes. No son pocos los que denuestan el trabajo institucional. Argumentos no les faltan. Pero se trata de un frente de lucha más aunque se juegue en campo contrario y con reglas impuestas que siempre favorecen a los poderosos. Episodios como el que nos ocupa reflejan que sí se puede, en la calle, en los movimientos sociales y en las instituciones. Que abandonemos la lucha institucional forma parte de los sueños de la clase dominante.

No nos vamos a engañar, que uno o cien cargos públicos exijan determinada cuestión no va a poner nervioso a los de arriba. Sin embargo la unidad popular sí. La recuperación del tesoro de la fragata Mercedes es un ejemplo de que reivindicaciones unánimes son el acicate de nuestros gobernantes y sí condicionan su actuación. Aunque continuemos trabajando para que el pueblo tome el poder, es imprescindible dar la batalla en todos los frentes y para ello también es preciso que existan cargos públicos, como los de Izquierda Unida, que defiendan el interés común.